¿Qué es un patrón de protección y por qué no es tu personalidad?

Majo Ferrer

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yellow sunflower field during daytime
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"Es que yo soy así: ansiosa, controladora o demasiado complaciente".

Seguramente te has definido así más de una vez. Hemos crecido creyendo que nuestra forma de reaccionar al mundo es un rasgo inamovible de nuestra personalidad, un "error de fábrica" con el que simplemente tenemos que aprender a convivir.

Pero en el trabajo somático, descubrimos algo liberador: muchas de las cosas que hoy llamas "personalidad" son, en realidad, patrones de protección de tu sistema nervioso.

No es quién eres, es cómo aprendiste a estar a salvo

Un patrón de protección es una respuesta automática que tu cuerpo instaló para mantenerte a salvo en un momento de estrés, miedo o incertidumbre.

Si cuando eras niña la única forma de sentirte segura era siendo "la niña perfecta" que nunca daba problemas, tu sistema nervioso grabó la complacencia como una estrategia de supervivencia. Hoy, de adulta, te cuesta decir "no", no porque seas "débil", sino porque tu cuerpo cree que tu seguridad depende de que todos estén felices contigo.

Los cuatro caminos de la protección

Aunque cada mujer es un mundo, el sistema nervioso suele elegir entre cuatro grandes estrategias (las famosas "4 Fs" en inglés) cuando detecta que algo nos sobrepasa:

  1. La Lucha (Control): Sientes que necesitas resolverlo todo ya, te vuelves irritable o crítica con cada detalle. Tu cuerpo cree que si pierde el control, algo malo pasará.

  2. La Huida (Ansiedad): Tu mente va a mil por hora, saltas de una tarea a otra y te cuesta estar presente. Tu cuerpo cree que si se detiene, el "peligro" la alcanzará.

  3. El Congelamiento (Desconexión): Te sientes anestesiada, postergas todo y te cuesta tomar decisiones. Tu cuerpo cree que la mejor forma de sobrevivir es hacerse la invisible o desaparecer emocionalmente.

  4. La Complacencia (Fawn): Priorizas las necesidades de otros sobre las tuyas y evitas el conflicto a toda costa. Tu cuerpo aprendió que ser útil y agradable es la única forma de no ser rechazada.

¿Por qué se siente tan real?

Se siente como "tú" porque estos patrones se instalaron hace mucho tiempo en la base de tu cerebro, mucho antes de que pudieras ponerles palabras. Se heredan, se aprenden en la familia y se consolidan con los años.

La buena noticia es que tu sistema nervioso es plástico. Al igual que aprendió a protegerse, puede aprender a sentirse seguro otra vez. No se trata de "cambiar quién eres", sino de liberar a tu verdadera esencia de las protecciones que hoy ya te cuestan más de lo que te dan.

¿Te reconociste en alguna de estas reacciones?

Dejar de pelear con tu "forma de ser" empieza por entender qué está intentando proteger.

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