La mujer que construiste lejos de casa

Majo Ferrer

4/24/20262 min leer

selective focus photo of woman standing on sea shore near rock formation during golden hour
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La mujer que construiste lejos de casa

Hay una versión de ti que se quedó allá. La que tenía su gente cerca, la que no necesitaba explicar quién era, la que sabía cómo funcionaba todo.

Acá construiste otra versión de ti. Más fuerte, más independiente, más capaz de lo que imaginabas. Aprendiste a resolver, a decidir, a sostenerte. Y eso es tuyo, nadie te lo puede quitar.

Pero esa misma fuerza tiene un lado que casi nadie ve.

Aprendiste a "no necesitar" a nadie. Te acostumbraste a cargar sola y el cuerpo ya te está pasando la factura. El insomnio que no se va. La mandíbula apretada. El nudo en el pecho o en el estómago que aparece sin aviso. El cansancio que no se quita ni durmiendo. La enfermedad que apareció repentinamente. Tu cuerpo lleva la cuenta de todo lo que no dijiste, de todo lo que te guardaste, de todo lo que resolviste en silencio y también todo lo que explotó.

Hay días donde todo funciona por fuera y por dentro sientes que te falta algo que no sabes nombrar. Algo que fuiste dejando en el camino sin darte cuenta.

¿Quizás tú misma? ¿Tu identidad? ¿Saber quién eres más allá de tu relación, de tus hijos, de tu esposo? ¿Quizás algo más?

Pasan los años y esa brecha se vuelve cada vez más honda. Pero, casi sin notarlo, vas rindiéndote un poquito más.

Y luego está lo de ustedes dos.

Porque él también cambió. Él también carga lo suyo. Y en algún momento, sin que ninguno de los dos lo decidiera, cada uno empezó a caminar a su propio ritmo. No por falta de amor, sino porque esta vida les fue pidiendo tanto a cada uno por separado que... (tú sabes lo que eso significa. Y sabes lo que te ha costado).

Hay mujeres que llegan a este punto y deciden que así es la vida. Que no hay nada más que buscar. Que sentirse agradecida debería ser suficiente, que ser comprensiva es el camino.

Y hay otras que, con todo el miedo y la incertidumbre, se permiten hacerse una pregunta distinta: ¿y si puedo sentirme agradecida por lo que tengo y al mismo tiempo querer más para mí? Porque una cosa no anula la otra. Puedes valorar todo lo que has construido y aun así sentir que mereces vivirlo de otra manera, más entera, más conectada contigo, más a tu manera.

Si eres de las que sienten eso, si ya recorriste el camino del agradecimiento y la comprensión, y aun así algo adentro sigue pidiendo más, me encantaría conversar contigo.

Para acompañarte de la manera en que a mí me hubiese gustado que me acompañaran.

Soy Majo Ferrer. Acompaño a mujeres que se fueron lejos, se hicieron fuertes y ahora quieren algo más que solo funcionar.